En la cuerda floja

Tiempos como arena. Movedizos. Sociedades que cambian y un viejo poder que se resiste a que también la historia mude su piel. A esa encrucijada, le pone banda sonora La Buena Mujer, un grupo nómada con Carmen Morales como autora y vocalista. Una armonía cómplice, letras con desenfadadas cargas de profundidad, he ahí su secreto.
Este proyecto creativo se dio a conocer en 2012 con su primer disco, “Esqueleto”, pero su pesquisa musical comenzó hace más de diez años, sin cuadros sinópticos donde encuadrarle. Su sabia decantación nos regala un nuevo disco, Escapistas, quizá en memoria de quienes prefieren huir de la realidad aunque su única puerta de escape sea la cuerda floja.
Utopía, ironía, rabia y lirismo, crítica de costumbres, esa es la urdimbre de esta obra madura y al mismo tiempo fresca, fruto de la experiencia propia y de una producción cómplice. Textos inteligentes para una partitura que calza bien con la voz y con una gama de registros musicales que viaja desde el pop al rock o el jazz, sin olvidar la vieja canción. Aquí late la pureza de lo impuro, música de amalgama como casi toda buena música. No nieguen el saludo a La Buena Mujer.